Desarrollo a la medida
Sistemas hechos para cómo trabajas tú. Desde el análisis hasta la puesta en marcha, con el negocio de por medio en cada decisión.
Ingeniería de software
Construimos sistemas que se usan todos los días: un mostrador que cobra, un inventario que cuadra, una operación que no se detiene. Con inteligencia artificial donde de verdad quita trabajo, no donde luce. No hacemos demostraciones bonitas — hacemos herramientas que aguantan el uso real.
No al revés. Cada negocio tiene su forma de trabajar, y un sistema que obliga a cambiarla se termina abandonando.
Sistemas hechos para cómo trabajas tú. Desde el análisis hasta la puesta en marcha, con el negocio de por medio en cada decisión.
Plataformas que operamos y mantenemos nosotros, cobradas por uso. Tú las contratas y las usas; la infraestructura es nuestro problema.
Tu catálogo, tus clientes y tu historia entran al sistema nuevo sin capturarlos de nuevo. Es donde más proyectos se atoran y donde tenemos oficio.
Respaldos, actualizaciones y alguien que conteste cuando algo falla. Entregar el sistema es la mitad del trabajo.
No ponemos un chat encima de un sistema para decir que tiene IA. La metemos donde quita trabajo repetitivo: capturar, clasificar, extraer, redactar — y conectamos los pasos para que ocurran solos.
Un asistente para quien compra, otro para quien administra y otro para quien está en la caja. Cada uno con sus propios prompts y sus propios límites, porque no hacen el mismo trabajo ni deben ver lo mismo.
Los prompts del sistema viven en el servidor, nunca en el navegador. Es lo que impide que alguien abra las herramientas de desarrollo y le cambie las reglas al asistente para que diga lo que no debe.
Procesos que hoy alguien hace a mano —copiar de un sistema a otro, avisar cuando pasa algo, generar el reporte de cada lunes— armados con n8n o Make. Conectamos lo que ya usas en vez de pedirte que lo cambies.
Una bandeja que recibe de todo —una queja, un pedido, una factura— y hay que separar y capturar. La IA clasifica lo que llega y le saca los datos concretos: importes, fechas, folios, quién manda qué. Lo que hoy alguien transcribe a una hoja de cálculo.
Catálogos de miles de productos que llegan sin categoría, con nombres inconsistentes y códigos repetidos. La IA propone, las reglas del negocio deciden, y nada entra al sistema sin pasar por una revisión.
Fichas de producto a partir del nombre, borradores de respuesta a clientes y lecturas en lenguaje llano de lo que dicen las ventas. Borradores para que una persona los apruebe, no publicaciones automáticas.
El modelo se elige por caso. Trabajamos con Gemini, Claude y los modelos de OpenAI: cambian de precio y de capacidad cada pocos meses, así que amarrarse a uno es amarrarse a una decisión que envejece. Nuestros sistemas cambian de proveedor con una variable de configuración, sin tocar el código.
Y siempre con una persona de por medio cuando hay dinero o un cliente en juego. La IA redacta y propone; quien decide es tu gente.
Cada línea nace de un problema real de un giro concreto, y se desarrolla hasta que alguien la usa para trabajar todos los días.
MAI StorePunto de venta e inventario para tiendas de barrio y pequeños comercios. Cobro en mostrador, existencias por sucursal, cortes de caja y catálogo — con su tienda en línea si la quiere.
En operación ConocerloAgenda, expediente y control de un consultorio dental: la misma plataforma, adaptada a cómo trabaja una clínica.
En caminoTecnología probada, elegida porque aguanta años en producción y porque otra persona puede darle mantenimiento después de nosotros.
Si tienes un proceso que hoy vive en cuadernos y hojas de cálculo, o un sistema que ya no te alcanza, escríbenos. La primera plática no cuesta nada.